Parte 2: La pista olvidada

El jefe de infectología, el doctor Ethan Brooks, examinó cuidadosamente la muestra.
A simple vista parecía tierra común.
Sin embargo, decidió enviarla de inmediato al laboratorio.
Minutos después, los resultados sorprendieron a todo el equipo.
La muestra contenía un hongo extremadamente raro capaz de liberar esporas tóxicas que podían provocar una grave infección pulmonar y neurológica si eran inhaladas.
Nadie había pensado en esa posibilidad porque los síntomas eran casi idénticos a los de una intoxicación química.
El doctor regresó corriendo a la habitación.
—¡Cambien el tratamiento ahora mismo!
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Los médicos comenzaron una nueva terapia específica mientras el reloj seguía avanzando.
Lucas observaba todo en silencio, sujetando con fuerza la mano de su padre.