La millonaria entregó las llaves de su empresa a una desconocida… y la última frase dejó a todos sin palabras
En el piso más alto de la torre Sterling Global, dos mujeres permanecían frente a frente junto a los enormes ventanales con vista a la ciudad.
Una de ellas era Margaret Sterling, fundadora de uno de los grupos empresariales más poderosos del país.
La otra era Isabella Cruz, una joven emprendedora que había recibido una misteriosa invitación para reunirse con la empresaria.
Isabella estaba convencida de que se trataba de una entrevista para conseguir financiación para su pequeña empresa.
Margaret la observó durante unos segundos antes de sonreír.
—Gracias por venir.
—Gracias por recibirme, señora Sterling.
La conversación comenzó hablando de negocios, proyectos y sueños.
Pero, poco a poco, Margaret dejó de hacer preguntas sobre la empresa.
Empezó a interesarse por la vida de Isabella.
—¿Cuál ha sido la decisión más difícil que has tomado?
—Seguir adelante después de perder a mi padre.
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Margaret guardó silencio.
Aquella respuesta parecía haber despertado un viejo recuerdo.